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Bajo el punto de vista arquitectónico, es lo más
interesante de la catedral.
Se inicia a partir del crucero y consta de dos naves, separadas por ocho
columnas exentas finas, que descansan en basamentos cúbicos y rematan
en capitel campaniforme.
Los pilares que inician la cabecera del ábside son redondos, con
columnas adosadas; el del lado izquierdo fue rehecho por amenazar ruina
y se compone de tubos huecos, cada uno de los cuales produce un sonido
distinto, formando un diapasón en el que aparecen los sonidos de
la escala tónica.
Esta columna fue construida en el siglo XIV, cuando el obispo don Sancho
Dávila llevó a cabo la reforma de esta cabecera, en la que
se hicieron los arcos estrechos y elevados del arquitrabe de la bóveda,
que hoy se mantienen.
El conjunto de la bóveda de esta girola está formado por
ojivas rectangulares y trapezoidales, sostenidas por columnas y pilares
góticos, con capiteles decorados, extendiéndose la ornamentación
a algunos de los arcos, que presentan motivos vegetales, junto con figuras
y monstruos. Estos seis pilares del trasaltar son acodillados al modo
románico, lo que indica que formaron parte del proyecto primitivo.
Estaba destinada la girola a servir de base a una tribuna cubierta por
bóveda de cuarto de círculo, la cual fue reemplazada más
tarde por arbotantes, con la desaparición del triforio y la conversión
de los balcones interiores en las actuales ventanas exteriores.
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